"El rostro de un payaso siniestro y sonriente atraviesa violentamente una carta de juego destrozada, encerrado en un marco simétrico de espinas metálicas afiladas como navajas y sigilos orgánicos y fluidos. Una energía eléctrica y luminosa traza los contornos afilados de su expresión maníaca. Sombras profundas y un marcado espacio negativo esculpen la silueta agresiva y puntiaguda, mientras que brillos intensos y vibrantes pulsan a través del intrincado trabajo en metal entrelazado, capturando una sensación de profundidad caótica y de alta energía."